CARTA ABSURDA DE UN POBRE HOMBRE

30.06.2014 22:30

 

Mi querida Estefanía, después de recibir ésta mañana tu mensaje al móvil, donde  mediante un jeroglífico hecho con emoticonos, me proponías una segunda cita, (he de decir que me gustó conocerte anoche), me parece oportuno, antes de que decidas seguir adelante con dicha cita, conozcas mi opinión acerca de los emoticonos:

 

Los emoticonos como tantas otras cosas me producen un sentimiento de ambivalencia, (sentimiento por otro lado mas común de lo normal en un neurótico que es lo que soy), de esta forma y por un lado, hay una parte de sorpresa acerca de las facultades del  cerebro y de cómo en una milésima de segundo que dura el visualizar el emoticono en sí, nuestro órgano cerebral es capaz de desencadenar sentimientos o emociones al instante, unido esto, claro está, a los  procesos biológicos asociados a tales sentimientos o emociones, todo ello como ya he dicho en un espacio de tiempo tan pequeño que asombra lo poderoso del órgano que tenemos dentro del cráneo. Además he de admitir (no sin cierto sentimiento de desolación al respecto) lo práctico y útil que supone hoy en día, el hecho de poder hablar de emociones o sentimientos en el menor tiempo posible, así como el hecho de emocionarse y sentir en el menor tiempo posible, (está claro que el sistema actual en el que nadamos, no nos permite gastar demasiado tiempo en tales “perdidas de tiempo”),........ 

Luego, por otro lado, siento la parte nauseabunda del asunto, la negativa al respecto de los emoticonos, la parte satánica y negra que gana en mí a la positiva en lo que a éste asunto se refiere y la cuál es el motivo de que estés leyendo ahora mismo ésta carta. Ésta es la parte en la que todo lo importante se bastardea, se ningunea, se anula, en lo que todo ha de ir rápido, expresarse rápido, sin la perfección de los pequeños detalles, sin la iniciativa de mejorar en nuestro trato con los demás y eligiendo deambular, sumidos en una vida de constante "Zapping", donde nada perdura, donde lo realmente importante no importa y ha sido sustituido por lo caduco, lo desechable y la falta cada vez mayor de valor para mostrar lo que se siente y lo que se piensa, ya no en el ejercicio ideal (y no es nostalgia de alguien que sintió cualquier tiempo pasado mejor, no) del trato interpersonal, (que cada vez se me antoja mas meramente burocrático en lo sistemático y paleolítico en lo social), sino también en el trato con nosotros mismos, donde quizá por la negación exacerbada que produce un sistema capitalista hacia el ser humano, y desplazamiento de la importancia vital desde las personas hasta los objetos, se queda el propio ser humano en éste desplazamiento, desamparado en sí mismo sobre todo ante la idea de caducidad y de muerte, negando o reprimiendo de esta forma , tal idea, (verdadera totalmente por otro lado).

Así, en nuestro empeño por negar lo innegable, nos unimos al objeto de placer que se nos plantea para “olvidar” y participamos activamente en el "Ello", (con muy pocas opciones de resistirse, todo hay que admitirlo) como si formara parte de nosotros, aunque el hecho de Ser en el "Ello", signifique dar de lado nuestra propia humanidad, es decir, nos vemos siendo en el objeto, deseando y deseados en el objeto, realizados y amados en el objeto,  así como "viviendo" en y del objeto.......Por supuesto esta actitud es falsa, ya que nosotros no somos el objeto (éste es algo inventado por un sistema que sobrevive gracias a nosotros y por eso precisamente necesita que sin “Él” no sobrevivamos) y en éste ejercicio por lo tanto, es imposible ser feliz.

Querida Estefanía, el hecho de jugar tanto, a lo perecedero, al zapping, al cambio constante de todo, a los emoticonos, al tirar en lugar de  reciclar o arreglar, al no mirar a la persona que amas sino escribirla en un teclado etc, etc y mil veces etc, no nos otorga sino el ansiolítico del auto-engaño, pues al ser nosotros los que "jugamos" con lo no-duradero, esta actitud, nos coloca en un plano superior, evitándonos pensar precisamente en lo atormentador de la no-durabilidad de nosotros mismos........Lo mismo que el niño que al taparse los ojos se cree que la persona que tiene delante no le ve, lo mismo que el fumador que nada mas ver un programa sobre el cáncer de pulmón en la televisión se enciende un cigarrillo y lo mismo que esa perturbadora sensación de euforia que grita desde un sitio muy hondo de nosotros mismos cuando asistimos al velatorio de otra persona (no cercana o sentimentalmente de primer plano, claro está) y que no refleja, sino la “alegría” en el fondo, de que el muerto sea otro, aunque rechacemos con pudor y cierta vergüenza, dicho sentimiento. 

 

Por eso mi querida Estefanía te pediría por favor que la próxima vez que me quieras proponer ir a cenar, luego al cine y luego a tomar una copa a tu casa, me lo expreses como es debido y te dejes de muñequitos de mierda, ya que en primer lugar me costó un cojón de pato descifrar tus emoticonos, (de hecho me tuvo que ayudar mi sobrina pequeña), y en segundo lugar, te aseguro que tu forma de expresar el deseo (según mi sobrina, ya te digo, porque yo no me enteré de la misa la media en tu mensaje) de que dicha cita acabe en algo mas tórrido, después de las copas en tu casa, se puede expresar también teniendo la determinación de usar las palabras, o con un tono de voz apropiado por teléfono, en el que yo me entere de lo que me planteas y no mediante dos putas figuritas que se sonrojan, guiñan un ojo o algo parecido…..Joder…...

 

No obstante y en otro plano, decirte que sí, a la cita de mañana, siempre y cuando después de leer esta carta te siguiera apeteciendo quedar, ya que (y para no entrar en mentiras tan pronto el uno con el otro), anoche me conociste borracho y quizá te engañó mi actitud pues siempre que estoy borracho, (y solo cuando lo estoy), soy de lo mas agradable como persona.

 

Un afectuoso saludo, espero tu respuesta sin emoticonos:

 

Leopoldo.