CARTA DESDE EL INFIERNO

02.07.2014 03:47

Querida Lisabetha, me he hecho albañil…

Trabajo con polacos y rumanos, la mayoría venidos de aldeas perdidas de las montañas del centro de Europa, ex militares o prófugos de la justicia en su país, gente recia, que no le tienen miedo ni a la vida ni a la muerte. El trabajo es duro e infernal, a veces casi insoportable, aunque ellos parecen estar acostumbrados, como si sus madres les hubieran traído al mundo ya entre polvo, escombros, un sol de justicia y olor a brea, ellos trabajan y hablan en su idioma a voces, nunca se ríen y cuando lo hacen su sonrisa refleja una boca destruida por años de mascar tabaco y beber vodka de sol a sol…

Por la mañana son duros trabajadores, en silencio bajo el sol inagotables, beben cerveza y trabajan solo eso ni hablan ni se miran ,de vez en cuando solo se oye algún grito o gruñido seguido de alguna maldición debido a que se han serrado un dedo o machacado con el pico o con alguna púa oxidada,… nadie mira, nadie oye, nadie ofrece ni pide ayuda…

Trabajamos doce horas seguidas, de sol a sol, aunque ellos después de comer siempre vienen borrachos, y así trabajan el resto del día torpes, borrachos, riéndose o maldiciendo, da igual si están en un tejado a diez metros de altura o en una alcantarilla sacando escombros y ratas, ellos después de comer siempre vienen borrachos y así acaban la jornada. No desayunan, mas que cerveza, no comen ni beben agua solo cerveza, siempre cerveza y vodka.

Uno me dijo una vez que bebían porque la obra era dura, muy dura, y que así se pasaba mejor la mierda de vida que habían elegido…. Beber para olvidar la mierda de vida que han elegido…. Beber para olvidar…. Quizá esa sea la solución. 

Comen con las manos sin lavárselas antes, se suenan en las mismas manos y se limpian al pantalón o la camiseta y se tiran tremendos pedos sin que nadie ni siquiera haga un comentario, simplemente es normal, es lo que hay que hacer. Sus rostros están deteriorados por años y años de duros trabajos, los que tienen treinta años como yo, parecen que tienen cuarenta o mas, los que pasan de los cuarenta no sabrías decir la edad que tienen, a veces ni ellos la saben, sus miradas harían retroceder al mismísimo Satanás y sus cuerpos parecen encallados en la brutalidad hasta el día que decidan reventar,… no les importaría, ellos dicen que si mueren habrá un hijo de puta menos sobre la tierra… 

Uno de ellos que se llamaba Mijaúl, entró nuevo hace poco y todos se reían de él porque le daba vértigo las alturas y no se quería subir a la escalera del tejado alto en el que trabajábamos si no se la sujetaba alguien, nadie le quería sujetar la escalera excepto yo, Mijaúl me decía que no me fiara de sus compatriotas que no eran buena gente ninguno, que el no quería ser como ellos, que solo trabajaban para gastarse después de trabajar el dinero en vodka y llegar a casa borrachos, hacerles otro hijo a su mujeres y quedarse dormidos como animales hasta el día siguiente volver al trabajo con resaca, que el no quería ser así, que solo sabían hablar de putas y alcohol (esto es verdad), que el era mejor. A veces me hablaba de Shakespeare, decía que le gustaba leerlo y me preguntaba cosas sobre el mundo del teatro.

Un día me mandaron a otra obra, fuera del tejado, me pregunte quien le habría sujetado la escalera a Mijaúl. Al dia siguiente Mijaúl no fue a trabajar, ni al siguiente , y ya no volvió. Solo pregunté una vez donde estaba Mijaúl y no obtuve respuesta, todos me miraron serios y uno de ello Kristof lanzo una carcajada que me heló la sangre…. Miré hacia abajo y seguí picando escombros… Nunca mas se volvió a saber de Mijaúl. 

Kristof tiene un ojo para cada lado porque uno de ellos es de cristal, cuando esta pensando como poner una viga o por donde ha de ir una tubería en la pared se saca el ojo y se lo mete en la boca jugando con el como si fuera un palillo o goma de mascar, hasta que da con la solución luego se vuelve a colocar el ojo en su sitio y sigue trabajando. Es delgado con los brazos venosos y anda encorvado y es el que mas se ríe con su boca destrozada sin dientes y con la lengua constantemente asomando como una víbora entre sus cortados y negros labios, al principio parece el mas simpático porque se ríe por todo, después de un día con él te das cuenta de que esta loco, un perturbado peligroso que a veces ves en sus ojos que si le cabrearas , esa escalofriante sonrisa sería lo último que verías en esta vida. 

Luego esta Josef, Tiene 30 años y pesa 130 kg cada uno de sus brazos el como mi cuerpo entero, fuma tres paquetes de tabaco al día y se bebe 8 litros de cerveza mientras trabaja, Da la impresión de que podría ahogar a un caballo con sus propias manos, nunca sonríe casi no habla y cuando lo hace es porque se ha enfadado, entonces grita dobla un cable de acero o tira una carretilla de cemento contra la pared maldiciendo quien sabe que en su propia lengua, tiene 5 hijos y una mujer, que le esperó todo el tiempo que estuvo en la cárcel por matar a un hombre, (dentro de la cárcel mató a otros tres), tenía 17 años. 

El vigilante de la obra se llama Remik, un ex militar rumano con la cara y el cuerpo lleno de cicatrices de la guerra de los Balcanes cuando le cogieron prisionero, le falta una oreja y su cuerpo es puro músculo. Sé que no es mudo, pero aún no le he oido hablar ni una sola palabra. Anteayer, mientras Josef le explicaba no se que cosa en su lengua natal, una rata del tamaño de un conejo de campo, salió del sumidero, Remik la cogió con la mano desnuda y la empezó a estrujar mientras Josef seguía hablando con él y el animal gritaba e intentaba liberarse de la mano de Remik,. Como si no pasara nada, Josef terminó su explicación, Remik reventó a la rata se secó la sangre y las tripas al pantalón y todos seguimos trabajando en silencio… 

Solo oigo una palabra en mi cabeza cuando llego a casa de noche después de 12 horas de trabajo a pleno sol con las manos sangrando y mis músculos colapsados del esfuerza: curva, lo dicen constantemente como si en su idioma solo existiera esa palabra y unos cuantos gruñidos mas … Curva. 

He descubierto que para hacerte respetar, hay que trabajar duro en silencio y hablar lo menos posible y cuando lo hagas hay que gritar, también hay que escupir 100 veces en un minuto y eructar en voz baja mientras te rascas la entrepierna, eso y mantenerles la mirada, cuando te hablan, así no se meten contigo. El otro día una carretilla llena de ladrillos estuvo a punto de tirar a un hombre 8 pisos de un tejado (trabajamos sin ningún tipo de seguro) yo llegue a tiempo de empujarle y aí salvarle la vida. Ni siquiera se asusto, ni dijo una sola palabra, como si no le hubiera importado caer al vacio sepultado de ladrillos, como si no fuera a morir si esto hubiera pasado…o como si no le importara hacerlo… Solo me miró y siguió trabajando. 

Me llaman el extranjero, tiene gracia que en mi propio país me llamen el extranjero pero quizá tengan razón, allí bien en el tejado, bien en las alcantarillas o en mitad de montañas de hierros y escombros, entre ellos, yo soy un extranjero. El primer día mis manos sangraban y mi piel estaba al rojo vivo de trabajar al pleno sol sin agua para beber salvo alguna botella que subía Tomas (el jefe) de vez en cuando, a nadie le importaba , nadie me sugirió su ayuda, yo solo tuve que vendar mis manos con mi camiseta y seguir trabajando en silencio, sin hablar. 

Tomas, es el jefe, se dice de él que se vino desde Polonia andando a través de las montañas. Es curioso, es alto y delgado y todos absolutamente todos le respetan, simplemente es el que mejor hace las cosas aunque casi nunca se le ve hacer nada salvo ir de una obra a otra viendo como trabajan sus obreros, dando ordenes o trayendo el material pero aún así, alli todos saben que él es el que manda y que es el que mejor sabe hacer cualquier cosa que hagan los demás, es la única persona que esos animales respetan incluido a sus propios padres (si es que los tienen), Por lo demán nadie sabe nada mas de Tomás, nadie excepto él mismo, pero como casi todos los demás apenas habla… 

Cuando llego a casa exhausto, apenas me quedan fuerzas para meterme en la cama y quedarme mirando tu fotografía hasta que me quedo dormido con ella entre mis manos llenas de yagas….. 

Cuídate mucho amor mío y disfruta la vida, disfrútala tu por mi también... 
Tuyo para siempre:

Gabriel. 

(Yassin Serawan).