UNA VISITA A MEDIODÍA

01.07.2014 02:18

Este mediodía, a la hora de comer, sonó el timbre y al abrir la puerta encontré al otro lado a mi vecina la señora Amparito. Ésta, con su cómica y entrañable sonrisa miope, extendía hacia mi sus huesudas y temblorosas manos, entre las que había un pequeño platito de porcelana con florecillas que tenía por encima a forma de protección una servilleta de cocina también con florecillas. "¡Toma prenda para que lo pruebes, que se lo he hecho para mi Julito que le encanta y te he hecho para ti también, ya me das el plato cuando puedas!" me dijo la señora Amparito antes de volver a meterse con su paso rápido y cabizbajo en su casa y cerrar con un portazo sin apenas casi darme tiempo a agradecerle el detalle.... El caso es que aún a pesar de que el membrillo con queso fresco estaba realmente delicioso y fué la mejor opción de postre ya que no tenía absolutamente nada dulce por casa (condición absolutamente necesaria para mi bienestar psicológico), no podía dejar de sentir una cierta sensación de "canibalismo", no hacia el queso fresco, sino hacia el membrillo, ya que al fin y al cabo, lo que en el comedor de mi casa se estaba produciendo en ese momento es el acto de un membrillo comiendose a otro membrillo........ esta sensación de canibalismo, que ya digo, no me hace sentir del todo bien, me pasa también cuando como besugo y cerdo....